¿Conoces al arquitecto que transformó la arquitectura pública de Barcelona con un lenguaje propio, libre de modas, impulsado por la materia, la luz y la topografía? Josep Emili Donato i Folch construyó —desde los años 60 hasta comienzos del siglo XXI— edificios monumentales, contundentes, cargados de carácter. Su legado sigue presente, muchas veces oculto tras la vorágine urbana.
- 1) Quién fue Emili Donato: biografía y formación
- 2) Las 5 mejores obras de Emili Donato en la provincia de Barcelona
- 3) Otras obras relevantes (que vale la pena conocer)
- 4) Por qué Emili Donato sigue vigente hoy
- 5) Recursos recientes y legado vivo
- 6) Cómo (re)descubrir Barcelona a través de Donato: una invitación personal
- 7) Conclusión: Emili Donato, un arquitecto esencial para entender la arquitectura catalana contemporánea
En este artículo —escrito desde una mirada de arquitecto para quienes aman la ciudad— te invitamos a redescubrir cinco de sus obras más representativas en Barcelona y su área metropolitana.
Pero antes, un breve retrato de quién fue Donato, su mirada, y por qué su obra sigue siendo relevante hoy.
Quién fue Emili Donato: biografía y formación
Los inicios: de las Bellas Artes a la Arquitectura
Josep Emili Donato i Folch nació en Figueres en 1934, hijo del filósofo y Catedrático de Filosofía Emili Donato Prunera y la pintora Magda Folch. Se trasladó de niño a Barcelona. Sus padres le impregnaron una sensibilidad artística y crítica desde muy joven. Esa herencia explica por qué sus primeros pasos fueron en Bellas Artes (inició estudios en 1952), tras lo cual optó por la arquitectura.

Tras iniciar estudios de pintura en Bellas Artes, se graduó en Arquitectura en 1961 como número uno de su promoción. Durante esos años organizó los influyentes Seminarios Torres Clavé sobre vivienda social y urbanismo. Esa formación híbrida entre arte, dibujo y pensamiento le permitió concebir la arquitectura como una forma de expresión profunda, no solo técnica.
Ibiza: “Se hacen planos”
En 1959, aún estudiante, Donato desembarca en Ibiza. Allí, en un contexto de crecimiento veraniego turbulento, cuelga un cartel que se volvería mítico: “Se hacen planos”. Fue el inicio de su carrera profesional: ya no solo como dibujante, sino como creador de espacios.
Esa experiencia isleña —con su paisaje, su luz mediterránea y su topografía— marcaría su visión: una arquitectura que dialoga con el territorio, sin arrogancia, pero con contundencia.
Regreso a Barcelona y madurez profesional
En 1963 regresa a Barcelona y establece su propio despacho. En 1960 se tituló en la ETSAB (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona), donde más adelante sería profesor y en 1971 obtuvo su doctorado.
Entre 1978 y 1984 mantuvo estrecha amistad con José Antonio Coderch, otro de los grandes referentes de la Arquitectura moderna Catalana quien, aunque alejado ideológicamente de Donato, admiraba sus primeras obras y actuó como mentor y protector.
Entre 1969 y 1972, Emili Donato dirigió la revista Quaderns d’arquitectura i urbanisme, demostrando que su obra no se limitó a lo construido, sino que también incidió en el debate arquitectónico y urbano de Catalunya.
Además, Donato cultivó otras disciplinas: dibujo, fotografía, pintura… una vertiente artística que alimentó su arquitectura.
Una voz propia: siempre ajeno a modas
Desde 1986 fue profesor titular de Proyectos en la UPC y participó en numerosos concursos internacionales, especialmente en Francia. En 1995 ganó el Primer Premio Internacional de la Bienal de Buenos Aires. Compaginó su carrera arquitectónica con la pintura y el dibujo durante toda su vida.
Aunque coetáneo de movimientos como el neoracionalismo o las olas de la “Escuela de Barcelona”, Donato optó por mantenerse independiente. Su obra es muchas veces descrita como “contundente y monumental”, alejada de la ligereza formal de sus contemporáneos. Su carácter tectónico y el valor icónico de sus proyectos da la fuerza necesaria a una obra distintiva, que destaca por encima de la media.
Así lo sintetiza el arquitecto e historiador Enric Granell: Donato pertenece a la “escuela de la intemporalidad”. Claramente inspirado por Louis Kahn o James Stirling, Granell encuentra también a Donato en el México de los mayas, en Egipto o en Roma. Su arquitectura se instala en la geometría pura, en el cuadrado y el círculo, sobre el cubo o el cilindro.
Las 5 mejores obras de Emili Donato en la provincia de Barcelona
Estas obras de Emili Donato no son meros edificios: funcionan como puntos de referencia urbana, hitos de arquitectura pública, viviendas colectivas o equipamientos sanitarios. Juntas, articulan una narrativa: la de un arquitecto que apostó por la dignidad de lo colectivo, por la luz, la materia, por la ciudad real.
1. Escuela Eduard Fontseré (antigua Escola Teixonera) — Horta, Barcelona (1977-1982)
El proyecto comprende un edificio principal de 16 aulas de primaria y otro complementario para escuela maternal, adultos y centro cultural. El solar presenta un desnivel de 22 metros con fuerte pendiente norte, aprovechando solo 3.600 m² de los 11.000 totales de un antiguo vertedero sobre un barranco, recuperado por el Plan Comarcal de 1976.

El entorno es un barrio denso y caótico, aunque desde el borde superior se contempla una amplia panorámica del Valle de Hebrón. La arquitectura no busca desaparecer, sino ordenar y reconstruir el paisaje urbano con fuerza y sencillez, mediante materiales toscos y elementales donde los rastros culturales e históricos resulten evidentes e indescifrables como el tronco de un árbol.
El proyecto evoca las terrazas de los templos romanos, las escaleras del anfiteatro de Pompeya y el Mercado de Trajano: obras que salvaban grandes desniveles creando planos horizontales. Se trata de ingeniería urbana ambientada interiormente como arquitectura escolar.
- Contexto histórico y urbano: En los primeros años de la democracia, la ciudad debía dar respuesta urgente a la carencia de equipamientos públicos. En ese marco, la antigua Escola Teixonera (hoy Instituto Eduard Fontseré) nace con una misión clara: dignificar la periferia.
- Desafío de proyecto: El solar era complejo: una pendiente pronunciada, unos 22 m de desnivel, con solo 3.600 m² útiles sobre un terreno total de 11.000 m².
- Solución de Donato: Concibió un edificio dividido en dos cuerpos: uno para primaria y otro para maternal/adultos/centro cultural. Pero el aspecto más emblemático es su lucerna longitudinal superior: un gesto de luz que transforma la semisótano en un espacio central, amplio y acogedor. El uso de materiales como el hormigón y ladrillo visto dota al edificio de una presencia casi geológica, con una materialidad que “posa” en la pendiente, en vez de imponerse.
- Legado e impacto: Para muchos alumnos y profesores de Horta, se convirtió en una experiencia educativa enriquecida: espacios amplios, luz natural, calidad ambiental. Más allá del uso, la escuela representa un gesto de dignificación de la periferia a través de la arquitectura pública.
2. Conjunto de Viviendas Baró de Viver, Barcelona (1983–1988)
Este proyecto abordó la renovación de un barrio marcado por “casas baratas” y barracas —uno de los tantos suburbios fruto de la industrialización y la migración interna, debido a la necesidad de alojar a los trabajadores de la Exposición Mundial de Barcelona de 1929.
Fue una de las primeras grandes promociones de vivienda social pública tras la aprobación de nuevas políticas de vivienda en democracia.

Concepto urbanístico: la “supermanzana”:
Donato rechaza los bloques aislados y opta por una configuración de “hof” comunitarios —patios colectivos al modo vienés— que generan un nuevo espacio público interior, similar a un circo Romano. La manzana se convierte en una ciudad compacta dentro de la ciudad.
- Materialidad y presencia: Ladrillo visto + hormigón como protagonistas; una fachada que rompe con la monotonía típica de la vivienda social estándar. Los espacios interiores y patios comunitarios mezclan lo vernáculo con lo contemporáneo, lo social con lo monumental.
- Reconocimiento internacional: La obra fue publicada en la prestigiosa revista francesa Architecture d’aujourd’hui en 1986, consolidándose como referencia de vivienda social de calidad en España.
3. CAP Sant Ildefons, Cornellà de Llobregat (1987–1992)
A finales de los 80 y comienzos de los 90, Cataluña estrenaba su sistema sanitario moderno; el CAP Sant Ildefons forma parte de esa generación de centros de atención primaria.
Este proyecto afrontaba un doble reto urbanístico: por una parte, definir con su construcción una amplia plaza, cuyos límites no estaban bien definidos. Por otro lado, se perseguía proyectar ese carácter de edificio público que lo identificara y diferenciara del entorno como un equipamiento público.

- Programa y funcionalidad: Donato organiza el edificio con claridad: consultas, servicios ambulatorios, espacios de espera. La prioridad era convertir un servicio funcional en una experiencia humana: espacios amplios, luminosos, accesibles para todos.
- Lenguaje arquitectónico: Volúmenes articulados, ordenados, con vacíos y llenos que se adaptan al entorno urbano. Uso estético del ladrillo, hormigón y metal; la luz natural como herramienta compositiva para guiar al usuario.
- Valor patrimonial: Según reseñas contemporáneas, esta obra forma parte de la “trilogía” de arquitectura sanitaria de Donato, un ejemplo duradero de cómo debieran diseñarse los equipamientos públicos: con dignidad, atención al usuario y respeto por la escala urbana.
4. Residencia Geriátrica La Teixonera — Horta, Barcelona (1988–1992)
Situada pocos metros por encima de la escuela Eduard Fontseré, en Horta, sobre una ladera orientada al norte, domina el área olímpica de la Vall d’Hebron. Es un solar con pendiente, un desafío topográfico similar al de la escuela. El propio Donato calificó el terreno como «infernal». Sin embargo, la dificultad del emplazamiento dio lugar a una respuesta singular, marcando una gran diferencia en el entorno, basado en formas geométricas puras y contundentes.

- Concepto formal: la “contra-curva”: Donato responde al terreno con una geometría audaz: un arco convexo que sigue las curvas de nivel. Esa forma genera un espacio público interior orientado al sur, protegido del ruido y abierto al sol. Un gesto arquitectónico que dialoga con la montaña.
- Materialidad y relación con el entorno urbano: Ladrillo visto, porches que actúan como ágoras, y una planta organizada mediante un círculo inscrito que articula los flujos del edificio. Toda la obra expresa una monumentalidad contenida, integrada y respetuosa con su contexto.
- Valor social: Una residencia geriátrica digna, con luz, vistas y espacios públicos propios. Aunque con el paso del tiempo ha sufrido desgaste, su valor arquitectónico sigue intacto: una apuesta por la vejez desde la dignidad y la comunidad.
5. Hospital de Igualada — Igualada, Anoia (1998–2009)
La propuesta para el nuevo Hospital de Igualada adopta el modelo extensivo, de baja altura, con el acento en la horizontalidad. Esta estructura permite una enorme flexibilidad, asegurando los cambios y adaptaciones futuras.
El edificio consiste en un extenso zócalo de dos plantas con los servicios más dinámicos, sobre el cual se apoya el sistema más estático y tradicional. Un orden modular impera, en una estructura reticular bajo la intermitencia de franjas de espacios exteriores y pasadizos de conexión.

- Contexto e historia: A finales de los años 90, la fusión de dos centros hospitalarios en Igualada exigía un nuevo edificio. Donato —junto a sus colaboradores— ganó el concurso de proyecto.
- Modelo extensivo vs. torre vertical: En lugar del clásico hospital-torre, Donato diseñó un centro extenso, de poca altura, con una malla organizativa clara. Los servicios dinámicos (diagnóstico, consultas) se ubican en un zócalo; sobre él, dos barras transversales albergan las unidades de hospitalización. Esta estrategia maximiza la ventilación e iluminación natural, y facilita futuras adaptaciones tecnológicas.
- Identidad arquitectónica: La cubierta metálica en arco circunscribe una silueta reconocible desde lejos; los patios internos, las circulaciones claras, la modulación racional. Todo pensado como un sistema eficiente, funcional, pero también simbólico —un hospital entendido como institución digna, integrada en la ciudad.
- Importancia para el patrimonio contemporáneo: El Hospital de Igualada es uno de los ejemplos más claros del compromiso de Donato con la arquitectura pública, la racionalidad funcional, y la voluntad de construir edificios duraderos.
Otras obras relevantes (que vale la pena conocer)
Aunque este artículo destaca cinco proyectos, la obra del arquitecto Emili Donato es mucho más amplia. Algunas otras intervenciones destacadas son:
Viviendas Rosselló 152 (1964-1967)
Una propuesta residencial temprana, con 36 viviendas en la calle Rosselló de Barcelona, donde Donato reinterpretó la tradición constructiva barcelonesa con toques modernos. En él, realizó el ejercicio de transponer y reinterpretar las tradicionales galerías de patios de manzana del ensanche Barcelonés.
Casa Mestres o las llamadas “viviendas de bóveda y piedra”
Una experiencia vernacular de vivienda, con materiales del terreno, volúmenes puros, lejos de los estándar urbanos, construida en Calafat, junto con la Casa Bricall. Formaron parte de las primeras obras de pequeño tamaño que realizó en sus inicios y que fueron tan alabadas por Coderch.

Institut Cornellà (hoy IES Joan Miró)
Ejemplo de su arquitectura educativa en el área metropolitana. El edificio contribuye a recomponer el paisaje de la periferia metropolitana de Barcelona, considerado por algunos como el mayor desastre urbanístico europeo del último medio siglo. Este insituto, claramente inspirado por Louis Kahn, responde de manera monumental a esta demanda, bajo el dominio de un severo ritmo de pilastras y ventanales, creando su propio imperio ambiental y funcional en contraposición al anárquico entorno urbano.
Además, su obra no se limita a lo construido: Emili Donato participó en proyectos urbanísticos más amplios —ideas para el litoral de Barcelona, propuestas de integración territorial con el Vallès, intervenciones en Collserola—, combinando su faceta de arquitecto con la de urbanista visionario.
Por qué Emili Donato sigue vigente hoy
Los rasgos más distintivos de su obra son:
- Materia y materialidad: Donato creía en la arquitectura como “cosa de muros, de peso, de materia”. Sus edificios no son ligeros ni efímeros; buscan durar. Esa actitud —llena de honestidad constructiva— les da una dignidad que resiste décadas.
- Topografía y lugar: En muchas de sus obras (Escuela, Residencia) la pendiente no es un problema sino una oportunidad. Sus proyectos nacen del suelo: dialogan con el entorno, se adaptan a él, lo respetan. Esa sensibilidad territorial, profundamente mediterránea, es poco habitual en la arquitectura contemporánea.
- Luz como materia: No entiende la luz como simple iluminación; la usa como elemento arquitectónico. Lucernarios, patios, orientaciones, vacíos: todo pensado para que la luz modele el espacio, lo humanice.
- Vocación pública y social: Escuelas, viviendas sociales, residencias geriátricas, centros de salud: su obra está orientada a lo colectivo, a mejorar la vida de la gente. Esa dimensión social le da a su legado un valor ético, además del estético o técnico.
- Independencia frente a modas: Mientras muchos de sus contemporáneos seguían las corrientes dominantes —neoracionalismo, escuela de tendencia, etc.— Donato forjó su propio lenguaje. Esa decisión, hoy, le da un halo de atemporalidad.
Recursos recientes y legado vivo
En 2023–2024, la obra de Emili Donato fue objeto de una exposición en la ETSAB, lo que evidencia que su legado sigue vivo en la enseñanza y el discurso arquitectónico actual.
El Centre Obert d’Arquitectura —del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC)— organizó otra exposición titulada “Se hacen planos”, donde se reunió una selección de más de 50 años de trayectoria: maquetas, dibujos, fotografías, textos, proyectos inéditos. Es una oportunidad única para sumergirse en su universo creativo.
En 2025 se publicó una monografía dedicada a Donato, considerada “un acto de justicia” hacia un arquitecto que, pese a ser activo y prolífico, ha tenido poca difusión.
Fotografía, Pintura y Dibujo
Además de su faceta como Arquitecto, destacó también como fotógrafo y pintor. Como pintor, se inició en un estilo figurativo que viró a lo largo de casi cincuenta años a un estilo abstracto inspirado en Braque y Picasso.

Pero sobretodo, donde más brilló Emili Donato fue en el dibujo arquitectónico. Es quizá el caso en que con más intensidad están presentes la excelencia como dibujante y como arquitecto. En su caso, el dibujo ha sido claramente un instrumento más a la hora de proyectar. La seguridad y nitidez de su trazo hace que las líneas se vayan yuxtaponiendo en plantas, secciones, alzados y perspectivas sin estorbarse unas a otras, conviviendo en una generación que, sin embargo, está siempre al servicio del órden.
Cómo (re)descubrir Barcelona a través de Donato: una invitación personal
Si te apasiona la arquitectura como profesión o como afición —como me pasa a mí—, visitar las obras de Donato puede ser como leer un libro de arquitectura al aire libre. Empieza por un paseo por Horta: la escuela Eduard Fontseré y la residencia Teixonera; baja hacia el Besòs y visita el Grupo Baró de Viver; cruza a Cornellà para ver el CAP Sant Ildefons; y, si puedes, toma el tren hasta Igualada para contemplar su hospital.
Cada edificio te mostrará una actitud: la de un arquitecto libre, que piensa la ciudad, que cree en la dignidad de lo público, que moldea la luz y edifica con materia.
Y si quieres profundizar aún más: consigue la monografía reciente, repasa los dibujos, las maquetas, las propuestas no construidas. Hay allí un Donato completo: arquitecto, artista, urbanista, fotógrafo.
Conclusión: Emili Donato, un arquitecto esencial para entender la arquitectura catalana contemporánea
Josep Emili Donato no fue un arquitecto “estrella” en el sentido mediático. No buscó fama, ni siguió modas. Fue —y sigue siendo— un arquitecto de convicciones: creyó en la arquitectura como servicio público, como dignificación social, como obra de materia y luz, como conexión con el territorio.
Las cinco obras que hemos recorrido —desde una escuela en Horta hasta un hospital en Igualada— narran 30 años de coherencia, de evolución constante, de resistencia a la obsolescencia. Son testimonio de una arquitectura que pone al ser humano en el centro.
Hoy, cuando la ciudad crece tan rápido que a veces parece olvidar su historia, redescubrir a Donato es una forma de reafirmar valores: permanencia, escala humana, respeto por lo construido, honestidad material.
Te invitamos a recorrer Barcelona con sus ojos. A mirar esos muros de ladrillo, esas geometrías modestas y potentes, esos patios, esas líneas de luz. Y a redescubrir —como arquitecto, como ciudadano— por qué merece la pena defender una arquitectura con raíces, memoria y presencia.
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